Nuestro Shoyu es de color rojizo oscuro y traslúcido, con un sabor umami profundo y complejo, ligeramente salado, con notas dulces, tostadas y a malta que recuerdan al caramelo y al cereal fermentado. Su aroma es intenso y penetrante, con matices a nuez, malta y un toque sutil a madera. Su textura es fluida pero con cuerpo.
A diferencia de las salsas de soja industriales que suelen estar pasteurizadas y llevar conservantes, colorantes, edulcorantes o potenciadores del sabor como el glutamato monosódico, el nuestro es 100% natural: solo soja, trigo, sal, agua y el hongo Koji. Sin aditivos, sin conservantes, sin pasteurizar.
Nuestro Shoyu es un shoyu crudo, un Nama Shoyu, lo que significa que no está pasteurizado y es un alimento vivo. Conserva intactas sus enzimas (proteasas, amilasas y lipasas), vitaminas del complejo B, minerales biodisponibles y aminoácidos esenciales. También mantiene microorganismos benéficos desarrollados durante la fermentación, actuando como un probiótico natural. Al no estar pasteurizado, su sabor sigue evolucionando y su perfil aromático es más complejo, fresco y limpio que el de las versiones tratadas térmicamente.
Elaboramos nuestro Shoyu siguiendo el método tradicional japonés, con más de mil años de historia. El proceso comienza con soja y trigo, que se mezclan y se inoculan con esporas de Aspergillus oryzae (Koji). Esta mezcla se incuba durante 48 a 72 horas en condiciones controladas de temperatura y humedad, para que el hongo desarrolle las enzimas que transformarán los ingredientes. Luego, el Koji se mezcla con salmuera para obtener el moromi, una pasta que fermenta durante un mínimo de 12 meses a temperatura ambiente. Durante ese tiempo, lo revolvemos periódicamente para oxigenarlo y favorecer el desarrollo de los microorganismos que generan su sabor y aroma característicos. Finalmente, prensamos el moromi en una prensa de estilo japonés, obteniendo el líquido por goteo lento y suave. La fermentación prolongada y el prensado cuidadoso son la clave de su calidad.
Usamos soja agroecológica no transgénica, trigo orgánico y sal marina sin refinar rica en minerales, extraída por evaporación del Pacífico chileno. A esto sumamos esporas de Aspergillus oryzae (Koji) importadas desde Japón, variedad especial para shoyu. Todo trazable y de origen agroecológico. Solemos decir con orgullo que hacemos un shoyu con identidad propia: mientras que para un shoyu japonés la soja y el trigo suelen viajar desde Brasil o Argentina hasta Japón, y luego el shoyu terminado viaja de vuelta a nuestra región, nosotros fermentamos en el Delta del Paraná con materia prima local, evitando miles de kilómetros de transporte y reduciendo la huella de carbono.
Es el condimento más versátil de la cocina. Podés usarlo como saborizante de caldos, sopas, guisos y estofados, aportando profundidad y umami. Es ideal como aliño en ensaladas, mezclado con aceite, limón o vinagre. Perfecto como salsa para sushi, sashimi, gyozas, dumplings y tempura. También funciona como base para marinados de carnes, pescados o verduras. Podés saltear verduras o arroces con él, usarlo como conservante natural para pickles y encurtidos, o agregarlo a mayonesas, salsas y dips. En la repostería, también se puede usar en pequeñas cantidades para dar profundidad y matices a galletas, brownies o panes. También podés preparar té bancha-ume-shoyu, una preparación medicinal tradicional macrobiótica.
Es un probiótico natural que ayuda a reconstituir la flora intestinal y fortalecer el sistema inmunológico. Sus enzimas vivas favorecen la digestión de proteínas, carbohidratos y grasas. Es rico en aminoácidos esenciales, incluyendo glutamato libre, que es el responsable del umami y permite reducir el consumo de sal sin perder sabor. Aporta antioxidantes que combaten el envejecimiento celular y tienen propiedades antiinflamatorias. Es bajo en calorías (65 kcal/100 g), sin colesterol y sin grasas saturadas. Es apto para veganos y vegetarianos.
Elaborado en el Delta del Paraná por nuestro proyecto familiar, Garza Mora, con la misma dedicación y conciencia que ponemos en todos nuestros productos. Desde 2012 nos dedicamos a la elaboración de alimentos macrobióticos como tofú, miso, natto y tempeh. Cada lote de Shoyu se elabora con una intención especial (calma, resiliencia, belleza, entendimiento, disfrute) que acompaña todo el proceso de fermentación, haciendo que cada botella sea única e irrepetible. Los productos que elaboramos primero fueron alimentos esenciales en la cocina cotidiana de nuestro hogar, los empezamos a hacer para nosotros y fuimos sintiendo que tenían que ser conocidos por todos los que nos rodean. Esto, sumado a la pasión por la elaboración de alimentos, hizo que empezáramos a producirlos en mayor escala. Amamos lo que hacemos, detrás de cada alimento que elaboramos está nuestra energía de disfrute por lo que hacemos y una inmensa satisfacción por compartirlo.